Una mujer sentada frente a un escritorio sentía los vellos de la nuca de punta, mientras su piel estaba totalmente erizada. Sentía un sudor frío correrle por la frente y la espalda, y sus manos estaban inquietas, casi temblando. Estaba segura de que solo había tenido esa sensación y ese sentimiento de miedo una sola vez en su vida. Joder, sus ojos estaban abiertos y su desesperación iba en aumento mientras veía a la doctora frente a ella abrir aquel papel que le tenía los vellos de punta solo de pensar en el resultado. Sentía náuseas, la cabeza le dolía y ese maldito malestar que la agobiaba por días solo aumentó más en esa ocasión. La doctora recorría las líneas con una paciencia que aumentaba la desesperación de la mujer. - Es negativo - dijo al fin. Dasha sintió que volvía a

