Lo había dejado totalmente descolocado con aquella acusación; aún le daba vueltas en su cabeza a aquellas palabras que lo habían destrozado. Estaba agobiado, cansado mental y físicamente. Había robado aquel cargamento, y luego otro, y no había tenido la respuesta de ella que esperaba. Lo que lo mantenía preocupado. Sus dedos daban pequeños golpes en la mesa mientras pensaba; era todo lo que hacía últimamente: extrañarla demasiado y, a la vez, sentir resentimientos por lo que ella había hecho. Suspiró profundo, tapando su rostro con las palmas de sus manos. Habían pasado dos malditos meses y no había resuelto nada más. Habían pasado aquellas palabras mediante aquella llamada y luego nada más. Andrey descubrió su rostro al sentir una mirada sobre él. Sabía de quién se trataba y, cuando desc

