— Que pasa contigo Laurence, no me hagas responder a tus agresiones. ¡Tienes que controlarte, nuestros hijos están en el comedor!. — — ¿Que pasa Alessandro?, ¿no te gusta probar algo se tu propia miel?. Que curioso, ahora los papeles han cambiado y tu pides respeto, reclamas las infidelidades y además te haces la víctima. No es esta la mujer que tanto deseabas, salvaje en la cama y con carácter. — — ¡No todo es sexo Laurence, ya ni siquiera te haces cargo de tus hijos! . — — No seas ridículo Alessandro, cuando tu no lo hacías nadie te reclamaba nada y de pronto ya te importan tus hijos. — — No compares, ni quieras evadir tu responsabilidad. — — Déjame felicitarte porque eres muy bueno para manipular a las mujeres, pero para tu desgracia deje de ser una mujer a la que puedes manipular

