NOCHE DE FANTASÍAS

2110 Palabras
La noche de ayer fue mágica, no tuvimos sexo pero emocionalmente fue exquisita sin embargo eh regresado a mi realidad y es muy diferente a lo que fue ayer. Hoy salí antes de casa para no rechazar nuevamente a Laurence, se veía que estaba exhausta porque no escucho el momento en que me levante de la cama, me imagino que debe ser muy cansado ocuparse del hogar y desvelarse bailando con un par de copas de champaña la termino de agotar. Es curioso que cuando trabajamos anhelamos los días de descanso para estar en casa y cuando trabajamos en casa queremos salir para distraernos y liberarnos un poco del encierro, es parte de la naturaleza humana querer siempre lo opuesto. Leí un artículo en una revista científica muy popular aquí en México llamada "Galaxia Perdida" en la que hablaban precisamente de eso y tiene un nombre científico, "el síndrome de la pieza que te falta" o “síndrome de la pieza faltante”. Es decir, tener el objetivo constante de conseguir ni más ni menos que eso que no tenemos, y que no está a nuestro alcance, o al menos que no nos resulta fácil conseguir. Incluso en algunos casos llega a convertirse en una obsesión y toda la existencia de esa persona se centra en conseguir aquello que no tiene. Me es difícil comprender que alguien pueda llegar a ese extremo, quizás porque no hay nada que quiera que no tenga si hablamos de las cosas materiales. Soy un hombre sumamente afortunado, tengo una empresa que genera ganancias exorbitantes mensualmente y que me da el dinero suficiente para no trabajar y que mis hijos y los hijos de mis hijos tampoco lo hagan durante un par de generaciones más. Tengo una esposa hermosa pero aburrida, tengo una familia muy bella, unos hijos preciosos, pero lo único que podría desear una mujer que me complazca en todos los sentidos. Es más que solo viva para satisfacer mis deseos sexuales más extraños. Zafiro podría ser esa mujer pero no cumple con el estereotipo que busco para que pueda convertirse en mi esposa, en mi compañera de vida. Renata quizás pero ya no tiene la edad y lo mas seguro es que tenga hijos y eso complicaría las cosas, aunque no se porque hablo de ella si no es una opción, huyo de mi en cuanto le confesé mis intenciones. Hoy quede de ver a Zafiro a las 6 de la tarde en el mismo hotel donde estuvimos juntos la primera vez, aunque se que mi deseo no está en ella no puedo evitar repetir el encuentro. Hoy si me dará tiempo de desayunar con mi familia después de días de no hacerlo, tome asiento en el lugar que me corresponde del comedor, ya se escuchaba que Leonor estaba en la cocina y al escuchar el movimiento de las sillas acudió a ver quien era. — Señor, buenos días. ¿Hoy si va a desayunar?. — — Si Leonor. — — ¿Preparo su café expreso?. — — Si es tan amable, estaría de lujo. — Leonor volvió a la cocina y yo tomé el celular para revisar las noticias el día y los tipos de cambio de las monedas internacionales, a decir se siente bien no estar con prisa. Son las 7:10 de la mañana y se comenzaron a escuchar las voces de mis hijos y la de Laurence bajando por las escaleras. — p**i. — Gritaron ambos. — Buenos días, que tal estuvo la película de ayer. — Santiago: — Estuvo increíble era de super héroes. — Dijo interrumpiendo a su hermano. — ¡Enserio!, ¿de que super héroe era?. — Leonardo: — El hombre araña y estuvo demasiado genial la parte en que peleaba con Venom. — — ¡Quien ganó!. — Santiago: — Hay p**i, obvio ganó el hombre araña. — — Claro debí suponerlo verdad. — Leonardo: — Oye p**i, ayer salio la nueva consola. Mi hermano y yo la queremos, ¿crees que puedas comprárnosla?. — — Mmmm, no se. ¿Como van en la escuela?. — Santiago: — Yo voy muy bien saque 9 en mi examen de matemáticas y 8 en español. — Leonardo: — Te soy sincero, eh sacado varios 7 en diferentes materias, ya hable de eso con mamá y prometí mejorar. — — Muy bien pues si me prometes que subirás esos sietes a ochos o nueves, puede que esa consola les llegue cualquiera de estos días, ahora vayan a desayunar. — Los niños tomaron asiento contentos por que lograron convencerme, tengo una debilidad por mis hijos, no puedo decirles que no, claro siempre y cuando no afecte su educación, no creo que una consola de nueva generación les afecte así que supongo la comprare el día de hoy, aveces no me gusta ir a las tiendas porque no puedo resistirme a comprarles regalos que quizás los echen a perder. — Los escuche niños, otra consola es lo último que necesitan, ya tienen 3 consolas. — Dijo Laurence para después besar mi mejilla y darme los buenos días. Leonardo: — Pero no es la de nueva generación. — Laurence: — A ver niños, tienen celular, tableta, 3 consolas, juguetes al por mayor, no se que mas quieren. Están en una posición privilegiada como para que sigan pidiendo cosas, otros niños quisieran al menos la cuarta parte de lo que ustedes tienen. — Los niños no supieron que responder sin embargo me miraron con ojos de no escuches a mamá. — Amor, ve el lado positivo la consola les durara 3 o 4 años en lo que sale a la venta una mas nueva. — Dije en tono sarcástico y los niños se rieron sinónimo de complicidad. Laurence: — Y el padre saliendo a la defensa de los hijos como siempre, se aprovechan de que son 3 hombres contra mí. — — Tal vez nos hizo falta una nena para equilibrar las cosas. — Puede que suene presuntuoso pero no tendría hijos con otra persona que no sea mi esposa, nuestra combinación genética es excelente porque nuestros hijos salieron hermosos y sanos gracias a Dios. Laurence: — ¿En verdad te gustaría mi amor?. — Creo que no me di cuenta de la puerta que abrí con mis comentarios fuera de lugar, y no hay mejor salida que la presencia de los niños. — Los niños están escuchando. — Después de un desayuno familiar y cumplir con mi rol de padre llevando los niños a la escuela, llegue a la oficina con toda la actitud de tener un productivo día, pero ya al estar aquí fui cambiando de opinión después de una junta con mis gerentes de venta, a los cuales tuve que retroalimentar por los malos resultados que esta obteniendo la compañía. Tenemos un decremento en clientes de .5 por ciento con respecto al año anterior y a partir del día de hoy los bonos que ganan cada mes serán en base al crecimiento que tenga su zona, si a ellos no les importa el crecimiento de las ventas de mi empresa, a mi no va importar su bolsillo. Note sus rostros de descontento pero tendrán que aceptarlo. — ¿Licenciado Alessandro necesita algo más.? — Dijo Carolina. — ¿Porque ya te vas?. — — Si ya son las 6 y tengo que llegar a cuidar a mi hija. — — Claro no te preocupes, nos vemos mañana, que descanses. — — Usted también, nos vemos mañana. — El tiempo se fue rápido mientras leía una novela de un autor desconocido que me tiene enganchado llamada "Infidelidad", quizás porque me identifico con la protagonista, quien vive una historia parecida a la mía pero desde la perspectiva de una mujer. Ya voy tarde para mi cita con Zafiro, no pasará nada si espera un par de minutos. La habitación que reserve en el hotel Sofitel solo Zafiro o yo podíamos ingresar, así que a esta hora ya debe estar instalada. En nuestro primer encuentro creí que sacaría mis ganas, y lo hice pero en ese momento pensé que no volvería a repetirlo por lo mal que me sentí al terminar en su cuerpo, y sin embargo aquí estoy de nuevo pensando en que se me antoja hacerle. Entre al hotel y me dirigí a recepción para preguntar sobre mi habitación, la señorita me idéntico rápidamente. — Buenos días señor Alessandro, su esposa la espera en la misma habitación. — No se de donde sacó que Zafiro es mi esposa, creo que lo deje muy claro desde un principio cuando pedí que cambiaran el nombre del cargo en la tarjeta de crédito, pero en fin no me detendré a dar detalles en estos momentos. — Gracias buena tarde. — Camine al elevador y subí a la habitación, abrí la puerta y la luz era tenue pero se podía ver perfectamente. Zafiro estaba recostada en la cama con una bata color n***o y antifaz del mismo color. — Llega tarde a su cita señor Alessandro, este encuentro tendrá un costo adicional. — — Usted me prometió un bono de cortesía. — — Esta fuera del horario señor. — Zafiro se fue levantando poco a poco con movimientos sumamente sensuales y provocativos, hasta que se puso de pie a 3 metros de distancia de mí. — Te ves muy bien, parece que me conoces bastante, me encantan los juegos de rol. ¿Esta tarde quien eres?. — — Seré quien tu quieras que sea. — — ¿Estas segura?. — — Hoy quiero que seas, la diosa de la lujuria. — — Ah sí y la diosa de la lujuria usa este tipo de atuendo. — Dijo Zafiro dejando caer al suelo la bata, tenia puesto un corsé de cintura color n***o con estampado de flores en toda la tela, haciendo presión en sus senos, pareciendo que están a punto de salir del corsé. Su ropa interior era una tanga de hilo dental que sujetaba las medias de red color n***o. Y en ese momento supe que los atuendos de ese tipo me excitaban de una manera casi inmediata, la firmeza de mi entrepierna incluso alzaba mi pantalón de vestir. — Vaya, un amiguito ya se puso contento. — Dijo Zafiro mientras me tocaba mi sexo y acercando su rostro para besarme. — Espera. — Dije volteando a la derecha mi rostro. — Hoy no quieres besos. — — No es eso, no hiciste sexo oral a alguien antes de venir para acá. — — No, tonto. No tengo clientes antes de venir a verte, quiero que seas el único. — Me beso con ansiedad, dulzura y a la vez con pasión. Esto ya no era una relación cliente - sexo servidora, la atracción se estaba volviendo el factor por el cual Zafiro tenía este comportamiento. La empuje a la cama con la convicción de entrar en ella pero hacerlo sin protección era demasiado riesgo y a decir verdad antes quería disfrutar de su hermoso cuerpo, cosa que no hice el encuentro pasado. Continuamos besándonos y acariciando cada parte de nuestros cuerpos, la química era evidente, en esta ocasión estaba disfrutando el momento, baje lentamente el cierre del corsé sin dejar de besar sus labios y sus senos saltaron al salir del corsé. comencé a acariciarlos y frotarlos, mis manos no eran los suficientemente grandes para abarcar su tamaño y mientras el calor incrementaba Zafiro tocaba su sexo haciendo la combinación que la haría llegar al limite, pero no podría hacerlo sola, bajo mi pantalón y la ropa interior. Dejo de besar mis labios para pasar a mi cuello y comenzó a hacer un pequeño camino de besos hasta llegar a mi m*****o, ya sabía como mover la lengua de la manera en que me gustaba. Ambos no aguantamos mas ya no podíamos postergar algo que era inevitable, me recostó empujando mi pecho con ambas manos y subió sobre de mi para introducir mi sexo en el suyo. Se movió de tal manera que me excito demasiado, se notaba su experiencia en cada movimiento de cadera, ella también lo disfrutaba y podía verlo en su rostro, definitivamente esto se estaba saliendo de nuestras manos. Bastaron 10 minutos de movimientos pélvicos por parte de ella para terminar y darme cuenta de que no use preservativo, un riesgo que termine corriendo. — Fue delicioso Alessandro, besas muy rico. Me prendes demasiado rápido con tus besos, quédate conmigo esta noche de fantasías y prometo que no podrás dejarme. — — Tengo que inventar una buena excusa. — — Vamos a pensar y juntos encontraremos la excusa perfecta, esta noche de fantasías vale la pena. —
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