Después de que Laurence se fue, Carolina y yo nos quedamos solos mientras Erick jugaba algún vídeo juego en su habitación. — ¿Tú también eras parte de todo esto? — El rostro de Carolina proyectaba preocupación y consternación a la vez. — Laurence es como mi hermana, nos conocemos desde niñas, su familia era de buena posición y siempre me apoyaron desde que tengo memoria. La adoro y haría cualquier cosa que ella necesite, cuando me pidió que trabajara en su empresa con el sueldo que actualmente ganó, era una oferta que no podía rechazar, necesitaba el dinero. Al principio me resultaba sencillo, pero poco a poco como empecé a tratarte fue inevitable sentir algo por ti... — —¿Y porque nunca me lo dijiste? — — No me interrumpas, déjame seguir explicando. — — Adelante te escucho.

