— Adelante llévate a los niños, no tengo ningún inconveniente Alessandro. Son tus hijos no míos. — Dijo Laurence o quizás más bien debería decirle por su verdadero nombre, estaba irreconocible. — De hecho no te pensaba pedir permiso. — — Entonces a que vienes Alessandro, ¿quieres que te dé una despedida?, vamos a la habitación. — Esa voz que hacía Laurence me erizó la piel, la sigo deseando aunque se que es una impostora. — Hoy mismo nos vamos, solo tengo que empacar un par de mudas de ropa. Hazme un favor, habla con ellos y diles que te iras por un tiempo de viaje, que nos vamos a mudar de casa o algo por el estilo, pero que sea creíble porque son muy inteligentes y no los puedes engañar con facilidad. — — Al igual que tú, se mentir muy bien Alessandro. ¿A donde se irán a vivir?, me

