Entré en Zafiro nuevamente sin protección, terminé dentro de ella en 4 ocasiones. La falta de sexo le debe resultar obvia por la manera tan desesperada en que lo hice. — Creo que está de mas preguntar para que querías que nos viéramos en esta habitación de hotel. — — No todo es sexo Alessandro, es una pena que para ti si. — — Es absurdo que digas eso cuando te encuentro vestida de enfermera sobre la cama. No hables si no sabes de lo que pasa por mi mente. — — No es difícil saberlo aunque llevo poco de tiempo de conocerte. — Dijo Zafiro mientras se acercaba para besar dulcemente mis labios y apartarse, un beso no de pasión, no de compromiso si no un beso que le nació darme. — Y bien, ¿como crees que puedes ayudarme?. — — Conozco a alguien que hace encantamientos, hechizos y amarres

