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598 Palabras
A los tres años de edad Indira ya mostraba su interés por la lengua y las letras, le gustaba los poemas y las canciones, rápidamente pego el estirón en un tira y afloja, pero unos años más tarde entonces se transformó en una chica deseada por todos sus amigos, era tan bella que las mayores le envidiaban, siendo víctimas de varias agresiones, en aquellos días, pesaba su exclusión en los bastos libros que emprendía en leer, el Conde de Monte Cristo, Narnia, y el señor de los añillos, le encantaba la fantasía, quería un mundo en el que no se pudiera lastimar a nadie, un mundo en el que todos vivieran justamente y equilibradamente. Siendo una adolecente conservadora, nunca tuvo muchos amigos, podía aun contar con los dedos aquellos que seguían a un lado de ella. Mientras dormía cálidamente con Yosem a un lado, sus dulces sueños se trasmutaban en pesadillas, Indira vio como aquellos momentos tan horribles pasaban por su mente, unos niños se acercaban para golpearla, eran los juegos constantes con los que se enfrentaban en el colegio primario, uno de esos chicos le jalaba las coletas y luego la empujaba al suelo, otra chica que era un poco más alta llego por un lado, y la acorralaron en una pared, Indira sentía miedo, siendo una niña apenas sabía que era la violencia, sus padres siempre se ocuparon en cuidarla y protegerla de los demás, y ahora que ellos no estaban no podía hacer nada más que llorar. El sueño volvió a cambiar. Ahora estaba sentada en el asiento de preparatoria, desde donde veía a unos chicos que eran muy guapos, ya tenía dieciocho para cuando esta mostro interés por las relaciones amorosas, ese chico se acercó, —Ella fuera del sueño empezó a musitar algunas palabras y se inquietaba— el sueño volvió a saltar, ahora las imágenes se hacían menos felices, soñó acerca de la primera vez con ese chico, como pasaba sus manos, como ella se enamoraba, como caía un una atracción tan idílica parecida a la de un cuento de hadas, hasta que el chico la abandono, luego volvieron los chicos de la infancia representados en adolescentes y empezaron a golpearla. No tenían ninguna compasión, la tumbaron al suelo y comenzaron a patearla. —No… No… No.—Grito descontrolada. Yosem despertó inmediatamente y al ver que su acompañante se retorcía mientras soñaba, entonces tomo cartas en el asunto, tenía que despertarla de la pesadilla. Sacudió suavemente su hombro, pero ella no reaccionaba, entonces Yosem presiono sus brazos para que no se moviera tanto, entonces la sacudió con ambos brazos, ella aun no despertaba y ahora jadeaba, empapada en sudor estaba teniendo un sueño fuerte. Yosem no sabía qué hacer, entonces trato de contenerla pero ella seguía moviéndose de manera violenta, nunca antes vio que una persona pudiera hacer tal cosa. —Indira—Modulo Yosem con la Voz. Ella pudo despertar. Cogió una bocanada de aire casi al mismo tiempo que abría los ojos, un gemido gutural salido de su boca por la falta de aire. Yosem inmediatamente le abrazo cuando estaba despierta, ella recordó la pesadilla que estaba teniendo y también abraso a Yosem. —¿Estas bien?—Viendo aquel aspecto él tenía una preocupación grandísima. —Si… —¿Qué paso? —Solo fue una pesadilla… —Parecía que estabas teniendo problemas… —Tranquilo. Vamos a dormir otra vez. Mañana tenemos que ir a la secundaria. Sin decir más palabras la profesora se recostó sobre los brazos esculturales de Yosem y siguió durmiendo.                
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