(2015) Después de ese dulce y apasionado reencuentro, tomamos una ducha juntos, jugueteando como dos adolescentes debajo del agua. Esa misma noche dormimos en mi cama, como los viejos tiempos, como si aún fuéramos pareja, en nuestro pequeño rincón abrazados el uno del otro. Era lo que siempre hubieras querido tener, tenerlo solo para mí, en mi lugar especial donde solo nosotros existimos. Dormí como un bebé como hacía mucho tiempo no hacía, soñé que los últimos 4 años no habían pasado y quise que el tiempo se detuviera y que no me lo arrancará de mis brazos nunca más, pero sabía, muy dentro de mí que el sol siempre vuelve a salir. Aunque no quisiera tenía que hacerla la pregunta de por qué estaba aquí, lo que más me asustaba era su respuesta, que no fuera lo que yo me esperaba. Cuando l

