—¿Señor Lion?— dijo con un hilo de voz James. —¿Qué? ¿Qué dijiste? Ahh, ¿James?— Hank no entendía nada, con la venda en los ojos y el m*****o del mayor aún dentro, trataba de averiguar porque James habría nombrado a sus amigos—¿James?— trató de moverse pero sólo sentía el falo dentro—Ahh. Lion y Sam seguían parados mirando la escena del cuarto escarlata. —James, ¿qué haces son Hank en el cuarto de juegos?— la voz de Lion se escuchó fuerte y clara, más no molesta. —Yo— dijo apenas el mayordomo. Hank sintió un escalofríos recorrer su cuerpo, movía la cabeza tratando de sacarse inútilmente la venda de los ojos. —¿Realmente están aquí?— preguntó Hank colgando aún del techo. —Lo están— le dijo James sosteniendo su culo. El pelinegro se quedó mudo. —Amor, creo que deberíamos deja

