Sentí su cuerpo relajarse al contacto con el mío, nuestros cuerpos se amoldaron perfectamente, como hechos a la medida, su dulce aroma inundaba mis sentidos. Tenía la piel suave y cálida. Se removió en su lugar, provocando un sin fin de sensaciones, su trasero roso mi pene causando una erección inmediata, me despegue de ella y coloque una almohada entre nosotros, baje mi mano y acomode mi pene que se presionaba contra la tela de mi pantalón. — Me gusta sentir lo que provocó en ti,— susurró mientras arrojaba al suelo la almohada que nos separaba y acomodaba su cuerpo junto al mio. — Me gusta saber que me deseas. Tomé su pequeña y delicada mano, la llave hasta mi pene y dejé que sintiera lo duro que estaba, lo que ella provocaba. Su respiración se agitaba con cada movimiento, Su mano se

