El olor a café me despertó muy temprano en la mañana, el hombre más sexy del mundo estaba en mi cocina, usaba solo los boxers mientras preparaba el café, y no supe que se me antojaba mas, si el café o él, me recargue sobre la barra para observarlo. — Buenos días hermosa — coloco una taza de café frente a mi y se inclinó para darme un tierno beso. — Buenos dias, no me molestaría despertar así todos los dias. — puedo mudarme hoy mismo, si lo deseas — ambos reímos, aunque la idea me agradaba. — Tengo que irme o no llegaré a tiempo a la empresa, —corrió a la habitación a vestirse, me dio un último beso antes de irse. Terminé mi café y me fui directo a la ducha, cinco minutos antes de mi hora habitual ya estaba lista para irme a trabajar. Mi escritorio desbordandose en papelería, bueno no

