James observa el contenido de los informes médicos las facciones de su perfecto rostro se endurecen, sus ojos negros llaman al mal apretó las hojas se coloca de pie abriendo la puerta del consultorio, cuando entra en la sala de Susan la chica se encontraba con los ojos cerrados, pero al sentir que alguien entra abre los ojos, aquellos azules miran con temor a James, ver el rostro molesto del hombre genera un poco de temor en ella. —¿No tienes que decirme algo? — su voz era una mezcla de molestia y ansiedad, Susan trago saliva. — ¿Qué tendría que decirle yo a usted? — pregunta ella con la voz temblorosa. — Que el hijo que estás esperando es mío ¿a qué estás jugando? — el labio inferior de Susan tiembla, de hecho ella sabía que James no era estúpido y que era muy probable que se dé cuenta

