El rostro de James se endurece, pero sus ojos tenían un toque lleno de misterio, Susan lo observaba mientras el vehículo avanza con dirección a la Villa Roja. — Lo hablaremos después Leandro, ahora estoy de camino a la Villa espero verte allí — Fue la repuesta dada por James mientras observa por el espejo retrovisor, la llamada ya había concluido. — Sé que no es asunto mío, pero ¿está todo bien? — Pregunta la mujercita que el hombre tenía a su lado y James no sabe cuanto anhelaba este momento, estas acciones con ella, lo simple como la preocupación de ella en sus asuntos, saber que pase lo que pase él la iba a tener a ella y a su pequeña Helen. — Si, no tienes por qué preocuparte de los asuntos de la Mafia — Le dice James mientras sus manos sostienen el volante, Susan solo suspira devo

