— Mi pequeña Susan, no llores — James se aparta de ella mínimamente, pero de manera inmediata besa la coronilla de Susan — ¿Estás llorando por mí? — Pregunta James mientras se miran a los ojos — ¿me amas a mí? — La rubia baja la mirada de inmediato quizás con temor de dar su respuesta quizás su valentía ya abandono su cuerpo — Dime Susan, sin ningún temor quiero escucharte. — Si, yo te amo a ti, y eso es mi mayor tormento, saber que eras casado, cada segundo qué pasaba esto que yo siento por ti iba creciendo, y cuando supe que estabas casado yo me sentí morir, pero tuve que mantenerme fuerte, seguir de pie, como te dije, Andrés hace tiempo dejo de ser el hombre que yo anhelaba, y con más razón te he amado cuando me enteré de que estaba esperando un hijo tuyo, algo tan tuyo al igual que mí

