Charlotte Sellers Dos meses después. El viento golpea con ímpetu contra los árboles mientras mis pensamientos se dispersan, la tranquilidad que me da el campo, la brisa y el olor floral del ambiente no tiene comparación con ninguna otra sensación, puedo decir que este es mi lugar favorito, la playa también puede considerarse como tal, sin embargo justo ahora no puedo extrañar ir a la playa, no cuando la paz que siento es inexplicable, aún más teniendo a Aarón justo a mi lado, mirando el prado. Decidimos pasar un tiempo aquí, alejados de todos, conociéndonos más, y cuidando a mi padre y a camila, quienes prefieren la tranquilidad en vez del ruido y el movimiento de la ciudad que muchas veces tiende a agotar, la mente y el cuerpo. —Ya es tiempo de volver—me quejo en voz baja y serena.

