Esa misma noche el presidente renunció, vencido por las pruebas que tenía en contra, aupado por el clamor popular pidiendo su cabeza y para evitar que las calles de llenen de sangre pues sus simpatizantes estaban decididos a defenderlo a capa y espada y enfrentarse, incluso, a los detractores, en batallas campales. El video que yo había logrado subir a la web había sido contundente y así, al mandatario no le quedó otra alternativa que dimitir, en medio de un gran escándalo político que remeció los cimientos del país. Las fuerzas armadas salieron a patrullar las calles, el temor se apoderó de todos y el miedo a represalias, detenciones, más enfrentamientos, reyertas, conflictos y balaceras nos tenía a todos sumidos en el pánico. El que menos prefería permanecer encerrado en su casa hasta qu

