Loki dejó que Thor recuperara sus fuerzas durante un par de semanas más. Cuidó de él, lo alimentó con las sobras que lograba robar de los habitantes de aquella tierra y cuando por fin pudo ponerse de pie, volvió a usar su truco omega para seducirlo y terminar de convencerlo para apoderarse de los mundos. Al ver a Thor todavía un poco débil, decidió ir a conquistar uno de los mundos más fáciles. Gracias al Teseracto, pudieron llegar a Svartalfheim, hogar de los elfos oscuros. Sin embargo, después de la caída de Malekith a manos de Thor en Midgard, la población de los elfos había disminuido drásticamente y ese reino estaba prácticamente en ruinas. Con rapidez lograron reunir a los pocos habitantes y Thor, mostrando sus impresionantes poderes del trueno, logró doblegarlos sin mayor esfuerzo.

