Thor había imaginado una vida más tranquila al ser rey de Asgard, pero nunca había estado más equivocado. Nadie había adivinado nada acerca de la tormenta eléctrica ocasionada por su excitación al tener a Loki en sus manos. Todos habían asumido que había sido un ataque de ira en contra del padre de todo por intentar imponerse cuando ya no era rey. Sin embargo, al continuar su reinado e intentar resolver los problemas de los nueve reinos, Odín no se perdía ninguna de sus reuniones, siempre se mantenía cerca escudriñando su forma de dirigir; como si estuviera esperando una equivocación para poder intervenir. Y la situación era peor por unos rumores de avistamientos de una serpiente gigante, la cual se decía anunciaba el Ragnarok. En cuanto a Loki, Thor le había permitido estar en cualquier

