¿Qué pasa cuando el villano obtiene la victoria que tanto anhela y los superhéroes no pueden hacer nada en su contra?
Después de una derrota que hace a Thor perder a Asgard, Loki lo seduce con su poder y lo encamina a un nuevo destino donde el dios del trueno puede volver a reinar y hacer lo que le plazca sin las limitaciones que representaba Odín.
Thor pierde por completo el control de sí mismo, cediéndoselo a Loki y juntos crean incontables masacres que ponen en riesgo la vida de los nueve mundos.
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Thor se mantuvo en la tierra durante unos cuantos meses con el objetivo concreto de cuidar de Tony Stark mientras el omega vivía su embarazo. Un mes antes de que el cachorro de naciera, Thor había recibido varios llamados de Odín donde exigía su presencia en Asgard para hacerse cargo de sus responsabilidades. Lo que no sabía el padre de todo era que en realidad deseaba quedarse en Midgard y ver a sus amigos felices con sus propias familias; pues él sentía que ese derecho se le había sido negado, la vida había sido muy injusta al poner obstáculos insuperables entre él y su persona amada.
En cuanto el cachorro nació, hizo todo lo posible para quedarse con ellos, sin embargo, no pudo aplazar su regreso durante más tiempo ante la exigencia de su demandante padre. A regañadientes y después de una dolorosa despedida, regresó a Asgard.
Lo que encontró en su tierra natal fue peor de lo imaginado: Loki había sido encerrado en una de las celdas más precarias de Asgard, lucía pálido y excesivamente delgado a la vez que Odín ya tenía todo preparado para su coronación y no había vuelta atrás para que eso sucediera. Intentó por todos los medios liberar a su hermano, aunque el padre de todo se lo negó rotundamente. Ni siquiera accedió a cambiarlo a una celda en mejores condiciones, Odín no se apiadaba ni siquiera de su propio hijo.
Después de algunas semanas de preparación, fue ascendido como rey de Asgard, la celebración de ese gran suceso duró varios días, aunque Thor en ningún momento festejó, solo se concentraba en buscar una oportunidad para rescatar a Loki. Su padre le repetía incontables veces que en sus hombros llevaba el peso de los nueve mundos y la gran responsabilidad de seguir manteniendo la paz. Aun así, lo único que hacía era añorar ese ser de ojos verdes, deseaba hacerlo suyo como había sucedido en múltiples ocasiones.
Desde la llegada de Loki en el castillo, Thor había sentido una conexión muy fuerte con él. Siempre se mantuvo a su lado con la intención de cuidarlo como cualquier hermano mayor lo haría, sin embargo, su forma de verlo cambió en cuanto llegaron a la adolescencia, los dos se revelaron como alfas y descubrieron que en realidad no eran hermanos de sangre. Comenzó a sentir una gran atracción s****l hacia él, jamás perdió una oportunidad para cortejarlo en secreto y en algunas ocasiones llegaron a tener más que un fugaz beso en los jardines del castillo.
Un día, después de las celebraciones por su coronación y cuando por fin pudo empezar a dirigir Asgard como era debido; su primera instrucción fue liberar a Loki, aunque la orden no fue acatada cuando Odín intervino con su tono demandante.
—Padre, ¿cómo esperas que dirija Asgard si desacatas mi primer orden? —Gruñó Thor esparciendo su aroma territorial.
—Loki no debe ser liberado —refutó Odín irguiéndose frente a él—, cometió uno de los crímenes más graves contra los nueve mundos.
—Ha habido trasgresiones que han llegado a exterminar toda una r**a y no los castigaste tan cruelmente como lo estás haciendo con tu propio hijo —reclamó sin dejarse amedrentar por su padre alfa—. Loki, por mucho que sea alfa, es uno de rango bajo, no tiene el suficiente poder como para colonizar ninguno de los mundos y tú mejor que nadie lo sabes. Jamás habría tenido oportunidad, aunque yo no hubiera intervenido.
El padre de todo desvió la mirada viéndose un poco dudoso, siempre hacía eso cuando intentaba hablar de las habilidades o características de Loki. Parecía que algo le ocultaba, aun así, nunca se dignaba a preguntar mientras viera a su hermano a salvo.
—Cariño —susurró Frigga tomando del brazo a Odín—, no puedes contradecir al nuevo rey si quieres que el pueblo lo tome en serio.
El aludido miró a las personas del consejo que no se perdían ni una palabra de la discusión.
—Si lo liberas —murmuró Odín mirándolo con intensidad—, queda bajo tu responsabilidad.
Su padre se dio media vuelta para retirarse, en cambio, su madre, le dio un cálido beso en la mejilla y siguió a Odín en silencio.
—Lleven a Loki a sus aposentos —ordenó con voz grave a los guardias que se mantenían a la espera de sus instrucciones— y aliméntenlo como es debido.
Thor no tenía humor como para hablar acerca de todos sus pendientes con el reino, así que, sin dirigirle la palabra a nadie, salió del lugar hacia su propia alcoba. Más tarde pasaría a revisar a Loki y asegurarse de que no sufrió más allá de hambre y frío.