QIMBRA -!!¿por que, no me defendiste?¡¡- pregunto Miztlec furiosa. -No podía hacer nada, fue una decisión de mi hermana - respondí. -!!Eres un cobarde, puedo morir por ese castigo¡¡- repetía. -Pero, !no es mi culpa, fuiste tu quien cometió ese error¡- -Si, yo muero serás casado con otra mujer, !vivirás incluso peor que conmigo¡- -Es algo que no se debe discutir, si mi hermana o madre emperatriz lo creen correcto; entonces no hay ningún problema- -Eres una decepción- Fue lo ultimo que dijo y se retiro del salón, comprendo su enojo pero fue ella quien se equivoco; además no puedo hacer nada para arreglarlo, ya que no tuve nada que ver. Nos cobijo el manto de la noche y yo seguía pensando en que hubiese pasado; si me hubiera casad

