Habían pasado dos semanas de lo ocurrido con Lucas. Pupe y Mía habían decidido que lo mejor era que dejara su trabajo en Edén, pues era muy peligroso y Mía le había dicho que no quería exponerla. No es que Mía tuviera pruritos contra que las mujeres embarazadas hicieran ese tipo de trabajo, de hecho pensaba con desagradó en la cantidad de clientes que específicamente pedían chicas no solo embarazadas sino en estado avanzado de embarazo. Pero Pupe para Mía se había convertido en alguien muy especial. La propia Pupe se lo había dejado claro, ella solo tenía a su madre...solo que ahora consideraba a la propia Pupe también como parte de su familia. La había acompañado a los controles y se había sorprendido, con Pupe, cuando un día ésta repentinamente se despertó con panza. No era la panza q

