El campus

1782 Palabras

Capítulo 24 Max En el momento en el que Ginebra me beso agarrándome totalmente desprevenido, el enojo que sentía por su broma del café desapareció en un abrir y cerrar de ojos. En ese corto lazo de tiempo donde la temperatura subió más de lo debido, ella era solo mía y se dejó acariciar por mí hasta él los lugares más prohibidos. Mientras probaba su boca por completo de manera desesperada, ese beso no se comparaba a ninguno de los que ya nos habíamos dado anteriormente. Este era como sentirse en el mismo paraíso, del cual no quieres salir, aunque el mundo se esté acabando y la cuenta regresiva casi te deja sin tiempo. Mientras la seguía besando con pasión y deseo, yo estaba recorriendo un mundo totalmente desconocido para mí. Era como si solamente existiéramos ella y yo en ese mundo,

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