Nos despertamos al siguiente día acompañando a la familia de Ana al aeropuerto; despidiéndome y agradeciendo por su compañía quienes nos habían regalado la cuna para la niña, quien debía pensar el nombre de aquí en adelante. Vi cómo se iban y me dirigí hacia el vehículo donde me estaba esperando Jaime y Armando para irnos a mandar un nuevo cargamento hacia Puerto Rico esta vez, teníamos nervios, pero era hora de hacer nuevos planes. Estaba planeando una advertencia hacia el padre de Victoria dándole a entender la importancia de que inocentes no pagarán por culpables especialmente si se tiene algún lazo sanguíneo, solo esperaba que sirviera para su caso. … Habían pasado casi tres meses dónde tenía mi pancita a punto de explotar, después de pensar tantos meses había decidido por fin

