Narra Fabiola Estaba sentada en la cama del dormitorio de invitados de Andrea cuando Blanca me llamó. —¿Qué?—respiré. —La cirugía salió bien. Todavía está en cuidados intensivos, pero ya está despierto y los médicos están contentos con todo. El tuvo suerte. La bala apenas alcanzó su corazón. Como es joven y está sano, esperan una recuperación normal, pero tendrá que permanecer en el hospital unos días por si surge alguna complicación. —¡Entiendo!–asentí profusamente, con la mano en la boca mientras las lágrimas llenaban mis ojos. Matheo ya no estaba operado. Él iba a estar bien. Intenté dormir pero no podía sacarlo de mi mente, y tampoco podía hacer mucho con mis asuntos, especialmente porque Briana no estaba cerca. Después de que Andrea se fue a trabajar, llamé a uno de los bares de

