PALERMO, ITALIA Los jardines de la mansión de Palermo, siempre fueron la envidía de todas las mujeres en dirección de Fiorella Salerno. Se decía que su marido habia mandado a plantar todas esas hermosas flores de cientos de colores solo para que su esposa pudiera comtemplarlas por el balcón al despertar cada mañana. Lo hizo despues de que diera a luz a su primogenita y unica hija. El capo de Sicilia mantenía una alta estima en sus socios y a pesar de que su edad de atractivo maximo habia pasado, seguía viendose casi como sus mejores años. Eran italianos nacidos en el vino. Despues de todo, los mejores y más costosos, eran los más añejos. Todos los Salerno conservaban esa gracia, inyectada por buenos genes de la semilla que plantó la dinastía. Leonard Salerno se puso de pie cuando la

