CAPÍTULO 38

1006 Palabras

Estaban sentados al piano. Evelina estaba encima, para incomodidad de Adrián. No le gustaba que la gente se sentara sobre cosas que no estaban hechas para ello. Aunque reprimió su malestar solo por Evelina. Mientras se sentaba en el banco del piano, disfrutaba del sonido musical orquestado desde las teclas que tocaba. Evelina no conocía muchas piezas clásicas, y sinceramente no reconoció la que él estaba tocando en ese momento. Aunque sabía con certeza que tenía que ser Beethoven porque era de lo único que hablaba. La música no era triste ni alegre. Era bastante nostálgica, y Evelina deseaba poder entender lo que pasaba por su mente mientras tocaba el sonido para que ella lo oyera. Su forma de tocar era absolutamente mágica. Contaba una historia con sus dedos y hacía que el sonido vibrar

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