Capítulo treinta y seis: Elecciones Selina Vera Libre... ¡Cómo me hubiera gustado escuchar esa palabra unos meses atrás! Incluso hace unas semanas se me habría quitado el enorme peso de encima, pero ahora... es como llevar la carga más pesada que he visto jamás sobre mis espaldas hasta casi volverla parte de mí. Esa palabra en este preciso instante me parece un poco absurda. —Tienes todo el tiempo que necesites para decidir —el King se levanta y para mi sorpresa, deja un beso sobre mi coronilla antes de alejarse—. No hay prisa, Selina. Medítalo con calma, porque una vez tomada la decisión, no habrá vuelta atrás. La energía no me da para pronunciar un simple «gracias». Ni siquiera emito sonido alguno, ni me muevo de mi posición, perdiendo la cuenta del tiempo que paso de esa forma.

