Capítulo veinticuatro: Enfermedad delirante Selina Vera Recorrer Atenas es como viajar en el tiempo. Por ahí he escuchado un dicho de que en cuanto pisas la ciudad, la amas o la odias. Yo por mi parte me he enamorado. Perdida entre tantas atracciones, yacimientos arqueológicos, mercados interminables, increíbles miradores e iglesias ortodoxas me he sentido… libre. Una sensación que llevaba tiempo sin permitirme experimentar. Llevo un mes y medio encerrada en Icaria, pero para mí han sido como años. Mi forma de pensar ha cambiado, yo misma he cambiado. Y hoy, pese a que un día odié y temí al hombre que me secuestró, le aprecio por regalarme estos pequeños momentos. Porque pese a estar prisionera, siento la libertad entre mis dedos como nunca antes. Tengo el trabajo de mis sueños, con

