Capítulo cinco: Bestia Selina Vera Me remuevo inquieta entre las sábanas sin conciliar el sueño. No he hecho otra cosa en horas sino dar vueltas en la cama. He sido secuestrada por un mafioso psicópata y en lo único que puedo pensar es en él, en sus ojos grises casi transparentes... ¿Por qué me mira de esa forma? Es como si quisiera retorcerme el cuello y a la vez... devorarme de un bocado. El calor se me hace insoportable y me pongo en pie. Salgo de la habitación y con el mayor sigilo, me dirijo hacia la cocina. ¿Puedo deambular por la casa a mi antojo? No tengo idea, pero me da igual. Solo espero no encontrarme con ningún revólver o cuchillo en mi cabeza. Abro la despensa en busca de un vaso de leche, sin embargo, me quedo de piedra ante el paisaje. Este debe ser el paraíso alimen

