—Si —reconoce, —amo a las niñas y en este tiempo han sido lo único que me ha hecho distraerme entre tantas desgracias, sí fuera por mi no les diría nada de su nacimiento, pero es Carlos quien debe tomar esas decisiones, no yo. —Habla con él de tus miedos, es muy seguro que los va a entender. —Le guiña un ojo. —Gracias Patricio, tienes toda la razón —él toma su mano —es solo que a veces me siento tan agobiada con todo lo que está pasando, me gusta trabajar, y estar con con todos mis hijos, pero siento que quiero que ellos crezcan, estás etapas en sus vidas son preciosas pero quiero un tiempo para mi. —Es normal, Moni tu nunca tuviste tiempo de hacer lo que los demás jóvenes y siempre te has centrado en tu trabajo, en tu familia y ahora en encontrar a Carlos como lo hiciste —acaricia su

