Maximiliano Sokolov El archivo sobre la mesa de mi escritorio era una bomba de relojería y el único mapa hacia la vulnerabilidad de Ainoha. Javier Mendoza. Una deuda de sangre. Un juramento de servidumbre a una facción rival. No era una simple deuda de dinero era un nudo corredizo de desesperación que la había atado por años. Mi rabia era absoluta pero ya no estaba dirigida a Ainoha estaba dirigida a la circunstancia que la obligó a creer que su secreto era más seguro conmigo fuera de él y a Irina por desenterrar esa podredumbre. No dormí. No había tiempo. Mi cabeza se convirtió en un motor frío de estrategia le di órdenes a Ignacio en persona de pie frente al mapa de la ciudad, mientras el reloj se acercaba a la medianoche. —El equipo Alpha irá por Javier no quiero t

