Ainoha El dolor es una neblina espesa que te nubla el juicio, pero la furia... la furia es un láser. Es un punto de luz roja que se clava en un solo objetivo y no te deja mirar a los lados. Hace apenas unas horas, yo era una madre desesperada, una mujer rota en el suelo de una habitación que olía a anestesia y a promesas incumplidas. Pero mientras Max se encerraba en su despacho para golpear paredes y sangrar por un orgullo que ya no nos sirve de nada, yo sentí cómo algo dentro de mí hacía clic. La Ainoha que temía a las sombras, la Ainoha que buscaba refugio en el pecho de Maximiliano, murió en el instante en que vi la cama vacía de mi hijo. Ahora, solo queda la madre. Y una madre que ha perdido a su cachorro es la criatura más peligrosa de la creación. Max cree que me tiene ba

