— Creo que es mejor que yo conduzca — sugiere Rio, Alonso apoya su comentario. — Es mejor que Rio lo haga, entra al auto y dale las llaves — explica, los miro confundida por su comportamiento. — Es mi carro — defiendo, Rio llegó en taxis al igual que Alonso, Diego me había traído en mi carro y le di el día libre. — Pero son nuestras vidas, admite que no sabes manejar, piedad, por favor — suplica Rio acercándose para tomar las llaves del carro, suspiro dejándome vencer, Alonso suspira aliviado metiéndose de copiloto. Me subo atrás con Rae, Rio cierra la puerta y entra. — ¿A dónde vamos? — pregunta encendiendo el carro. — Al restaurante Marbella — dice Alonso, Rio me mira por el retrovisor y trago saliva, asiento mirando por la ventana mientras arranca hacia el restaurante donde no

