Test se encontraba entrenando con Frank. Frank le atacó con su espada en el pecho y Test rápidamente golpea el talón de Frank, con su espada.
Ese simple golpe afectó el pie de Frank, que ahora no podía moverse bien, y terminó perdiendo contra Test.
De repente sonó la campaña para la hora de comer, y todos salieron corriendo hacia el comedor.
Hope y sus compañeros, como siempre, sentados en la misma mesa, comenzaron a platicar.
Leo: no puedo esperar para que nos den espadas reales.
—Oye, faltan como 3 meses para eso —dijo Vector.
—¿3 meses?—dijo Carlos.
—¡Sí!, nos lo dijo el sargento Spots —le contestó Félix.
—A, lo siento, es que no puse atención— dijo Carlos.
Todos comenzaron a hablar. El día pasó muy rápido, y todos se fueron a los dormitorios.
Pasaron los días. Todos entrenaban 7 horas al día. Después pasaron las semanas, y luego los meses. Hasta llegar a los 3 meses.
Hoy era el día. Todos tendrían sus propias espadas por fin.
Llegó la mañana, y Vector fue el primero en levantarse.
Vector dio un salto en la cama de todos.
“¡Déjanos dormir!”, dijeron todos.
—Hoy es el día, hoy nos darán nuestras espadas. ¡Ya no tendremos unas pobres espadas de madera! ¡Ahora estamos en otro nivel! —gritó Vector.
“YA CALLATE” dijeron todos.
—Qué aguafiestas son todos—dijo Vector.
Vector esperó ansioso en su cama, para qué sonará la campaña.
Pasaron unos minutos. Y de repente, la campaña sonó.
Todos saltaron de sus camas. No solo los que estaban en la habitación de Vector. Si no también los de toda la cabaña.
Vector: No que estaban muy cansados y no se querían levantar.
La cabaña quedó vacía, todos se habían ido a la entrada de la zona de entrenamiento, en donde estaban ablando a uno por uno, para otorgarles sus espadas.
Vector fue corriendo hacia ahí.
Fue hacia donde estaban sus amigos, y les dijo: ¿Dónde está Test?
—Le están dando su espada, fue el primero —dijo Félix.
—Sí, al parecer, nos darán a los 15 las espadas primero —dijo Leo.
Y de pronto, Test llega a la conversación, con su nueva espada.
Su espada era enorme. Tenía forma de un pentágono largo, con una cruz en medio de él. Tenía 3 pedazos de filos grandes por lado de la espada que salían de ella. En su mango oscuro tenía unas rayas blancas.
—wow, esa espada es enorme —dice Leo.
—Bueno, que esperabas, es el número uno.
Y de pronto se escucha un grito del sargento, diciendo: ¡Vector!
—Oh, parece que me toca a mí, qué emoción. Nos vemos amigos.
Poco a poco, todos van consiguiendo sus espadas. De los 15, solo faltaba Hope.
Ahí estaba Vector, con una espada enorme, con forma de un pentágono largo, un filo gris y lo demás blanco. Su mango era de un metal n***o con rayas aún más oscuras.
Cower tenía una espada con 2 filos, uno blanco para cortas, y otro que eran 5 cuadros negros que formaban una columna de cuadros, que construían un filo que servía para romper espadas. Y un mango gris, con rayas negras en forma de zigzag.
Carlos obtuvo una espada con un filo delgado pero ultra cortante y un mango oscuro.
Frank contaba con una espada blanca grande y con un mango gris y rayas en él.
Félix tenía una espada con una forma rectangular y larga. En un lado del filo, unos filos negros, que tenían forma de cuadros, que podían cortar metales, y entre medio del mango y el filo, tenía un pelaje de color beige.
Leo tenía una espada ligera, pero grande. El filo era n***o, y el mango tenía rayas negras.
Después de unos minutos, llamaron a Hope, y él fue directo a con el sargento.
Al llegar, tenía una gran emoción en él, no sabía qué tipo de espada le esperaba.
Por fin el sargento le entregó su espada, y era. . .
—¿Una katana? —dijo Hope, decepcionado.
—Pero sargento. Porque tengo una katana común, ¿no se supone que tengo una gran fuerza?—dijo Hope.
Sargento Spots: lo siento, chico, pero tu manejo con una espada es decepcionante. Siendo sincero contigo, te bajaría de lugar, y te sacaría de los 15 mejores, si no fuera, porque ya no se pueden cambiar los equipos.
—oh, entiendo. . . —dijo Hope, con tristeza.
Todos fueron a entrenar con sus espadas, al campo de entrenamiento.
Hope: qué envidia. Ustedes tienen muy buenas espadas. Yo solo tengo esta cosa.
Hope, sostiene su katana, con decepción.
—¡Tranquilo!, no te desanimes. No importa la espada, sino el uso que le das —dice Cower, mientras sostiene su espada con orgullo.
—Mm, eso ni tú te lo crees —dice Hope.
Sargento Spots: ¡soldados! ¡Vengan aquí ahora!
Todos voltearon a ver al sargento. Spots estaba en el campo de reuniones esperando a que los cadetes vinieran con él.
Cuando todos fueron con el sargento y se formaron enfrente de él.
Spots:! Hoy ha llegado el día que estuvieron esperando.
—¿De qué habla?—dice Leo.
Se escuchan susurros de los cadetes intentando saber a qué se refiere.
Spots: ¡Hoy, aremos la primera excursión! Estarán liderados por mí, y el capitán, Spike, que estará vigilando que no se salgan del grupo. También vendrá un militar estrella, quiero que se comporten y no se salgan del grupo.
Comienzan a escucharse susurros de los cadetes ablando sobre la visita del militar estrella, y emocionados por la excursión.
—¡Sí!, ¡por fin!, la primera excursión, podremos ver a los monstruos —dice Carlos.
Spots: pero hay algo importante. Es probable que algunos de ustedes mueran hoy. ¡Estén preparados!, ¡Y defendían esta ciudad con sus vidas!
. . .