—En mi caso al usar silla de ruedas, parezco un tamal mal envuelto —admití y mi mal amigo rompió en risas. Todo era por culpa de mi madre y mi abuela. Como era de esperarse, pasarían días hasta que pudiera caminar con total normalidad, así que como no iba a quedarme postrado en una cama al tener tan valiosas ocupaciones, debía andar en una silla de ruedas, lo cual puede ser un caos porque duermo en un segundo piso, así que supongo tendré que aventarla desde arriba, luego a mí por la ventana y bueno, ver cómo resulta todo después. El usarla no me molestaba en nada, me daba incluso estilo, clase y elegancia, porque al merecer lo mejor pedí por internet la silla de ruedas 3000 con incrustaciones en oro y lo mejor de todo, es que esta fue la misma que usó Enrique VIII antes de empezar a mata

