22.

639 Palabras
Lorraine despertó a media noche sobresaltada, tenía la frente perlada por el sudor y un pánico creciente en su pecho. Entonces sintió ganas de vomitar por el pánico, se puso de pie y fue a vomitar al baño. Angustiada se puso a llorar en el suelo y se llevó las manos a la cabeza desesperada. Luego de unos minutos la joven se puso de pie y fue a su habitación para buscar su teléfono celular. Entonces decidió llamar a Atlas. Buzón. Muy enojada empezó a intentar llamar de nuevo, pero no tuvo éxito. Tecleo con rapidez el número de Víctor. Nada. Ekrem. Nada. Volvió a llamar a Atlas. Nada. Frustrada empezó a gritar en la penumbra de la noche. ***************************** Victor se puso de pie con dificultad y se tocó el cuerpo buscando heridas, aparentemente el chaleco antibalas había evitado que los fragmentos de la granada se le incrustaran, aún así tenía varios cortes en el rostro. Buscó a Giorgio y al igual que el, parecía estar bien, también con algunos cortes. Se giró buscando a Ekrem y este yacía en el suelo debajo de la mesa y a su lado estaban Atlas y Gianni, quienes tenían cortes más profundos, pero parecían estar vivos. - ¡Hay que salir de aquí... El incendio está empeorando!. Les dijo Ekrem alzando la voz al estar aturdido, y al ver qué se había iniciado uno en el bar. Atlas asintió y ayudó a Gianni ponerse de pie. - ¡NONNO!. Gritó Gianni. - ¡Estoy bien hijo, este viejo aún resiste estás mierdas!. Le dijo el hombre con dificultad también gritando. - ¡Estamos sangrando de los oídos! Gritó Gianni. Atlas asintio de nuevo y vió que en efecto, a los cinco se les habían reventado los tímpanos. - ¡VAMONOS!. Les gritó Víctor. Así pues intentaron salir, pero unos cuantos hombres de Santiago se estaban levantando al haber sobrevivido milagrosamente a la explosión. Atlas entonces le quitó la pistola a uno de los matones de Santiago que yacía inconsciente o probablemente muerto y les disparó a todos en general hasta que se le terminaron las balas. Entonces decidió que ya tenía suficiente y se giró para salir de ahí, pero de la nada apareció un hombre desde las cocinas del lugar, y le disparó al joven. Atlas sintió el agudo y ardiente dolor en el abdomen, la quemazón le resultó insoportable. Cayó al suelo y vió a Víctor quien había visto lo ocurrido desde fuera, e intentó regresar por él. Entonces más hombres empezaron a llegar y Atlas lo miró fijamente y le dijo lo suficientemente claro para que el otro le leyera los labios. - ¡VETE!. Victor recordó a Machain y negó. Pero Ekrem apareció tras él y al ver a Atlas en el suelo, sangrando, herido de muerte y rodeado comprendió que nada podrían hacer para ayudarle. Así pues ambos se marcharon. Atlas suspiró aliviado y se giró para quedar boca arriba e intentar coger aire. El dolor lo tenía inmovilizado. Entonces el hombre que le disparó se acercó a él y Atlas pudo verlo. Era espantosamente parecido a Jaques, solo que más joven. - Jean... Dijo Atlas con dificultad. Jean Mason sonrió al verle y se agachó. - Hola pequeño cabrón, te eché muchísimo de menos. No sabes cómo deseaba verte para matarte yo mismo. Le dijo él con calma. Atlas no escuchó nada de lo que dijo, pero si pudo darse una idea puesto que le leyó los labios. Jean entonces se puso de pié y apuntó a Atlas y disparó. Atlas cerró los ojos al sentir de nuevo otra quemazón y dolor punzante. Sintió que se ahogaba y luego el dolor pareció desaparecer. Entonces se dejó ir. Lo último que pensó fue en la roja cabellera de Lorraine al viento y sus ojos marrones. ****************************
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