Capítulo 21

1617 Palabras
Soy Louise. Pov Louise Connelly Hola, mi nombre es Louise Rosemary Connelly, tengo casi diez años y desde que tengo memoria siempre he vivido con mis abuelitos Diana y Trevor. También, de vez en cuando, convivo con mi tío James, mis padrinos James Jr., Chris y el tío Duncan. Ya sé lo que se preguntando ¿y tus papás? Bueno eso es una historia triste que contar. Mi papito Aaron no comparte mucho conmigo y hasta el día de hoy no lo entiendo, aunque yo lo quiero mucho. De mi mamita, sé que mi mami Rosy me cuida desde el cielo, por cierto, mi segundo nombre es en honor a ella, como me dijo alguna vez mi abuelita Diana, es más, siempre me dice que yo “soy un angelito igual a ella”. Llevo dos años estudiando en el instituto Le Rosey, dondel me destaco por ser una de las mejores alumnas y como les decía nunca he entendido el por qué de que mi papito no tenga tiempo para mí, pues todas mis compañeras comparten con sus papitos en cada actividad que los invitan, Si entiendo que es un hombre de negocios muy ocupado, pero también se que los padres de mis compañeras también son hombres de negocios, diplomáticos e incluso reyes o nobles de toda Europa, pues entre los estudiantes más notables de mi amado instituto esta la bellísima princesa de Grecia y varios nobles de alrededor del mundo. Ahora bien, aunque sea un angelito, hay veces en la vida que eso pasa a segundo plano y puede ser que a una la domine ese pequeño diablillo que lleva dentro ¿no? Y eso fue lo que me pasó el día de hoy… Este día pintaba para ser demasiado bonito, ya estamos por salir de vacaciones, me vestí con mi traje para montar y tomé mi fusta. Tendríamos prueba para el equipo de polo del instituto. Al llegar, vi como la instructora tenía lista a pompón, mi hermoso caballo regalado por mi padrino Christian para mi cumpleaños, es que equitación es el deporte que amo y modestia aparte soy una de las mejores en el instituto, claro que mi hermoso pompón hace gran parte de su trabajo, lo amo y somos como almas gemelas… —Por fin llegas, Connelly —me saluda la instructora y chocamos los cinco. —Hoy será un día especial. —Lo sé, mi niña, eres la mejor de mi clase, digna hija de su padre. Me quedé pensando en lo que me dijo, pero llegaron las demás y tuve que comportarme. Al final, quedé seleccionada como la número uno del equipo, estaba feliz, pero toda la felicidad se iría al tacho de la basura y este terminaría siendo el peor día de mi vida, o eso creía yo, pues saliendo de la clase de equitación Lionetta hizo lo que mejor ella sabe hacer y es burlarse de mí. —Pero miren quien viene ahí, la pobre huerfanita – me detiene ella, con su clásico tono burlón. —¿Qué quieres? – le respondí con mi mejor sonrisa. —Nada, simplemente te quería preguntar ¿si aún sigues soñando con que tu papi vendrá en un corcel a rescatarte? – me dice, riéndose de mi junto a sus clones malvados. —¡YA BASTA LIONETTA¡– le respondí haciendo una maniobra con mis brazos, de manera tal que con mi fusta de entrenamiento le alcanzo a cortar un poco la cara. —¡AY MI CARITA! – grita Lionetta y ahí es cuando caigo en cuenta de lo que hice en un momento en que me ganó el enojo contra ella. En ese momento llegó nuestra instructora de equitación quien nos dice que por mis acciones y el hecho de que Lionetta haya salido herida, nos toca ir a la oficina de la directora Winter. Cuando llegamos a la oficina de la directora, la primera en hablar es Lionetta diciendo que yo siempre la amenazo y que hoy me pase de la raya al agredirla con la fusta de entrenamiento, la directora Winter no me deja hablar y de inmediato le cree a Lionetta. —Señorita Connelly, ahora mismo llamaé a sus tutores – me habla molesta la directora Winter, y en mi mente digo que ahora si es que mi abuelita me va a regañar. —¿Quién vendrá por ella si ni siquiera tiene padres? – murmura Lionetta y por suerte la directora la escucha. —Y lo mismo va para usted señorita Roberts – refuta la directora Winter. —Pe … pe … pero si yo soy la victima acá – se pone a llorar como la víctima que es y a mí me va a dar un colapso mental de escucharla. Aunque en mi mente me alegrara, se lo tenía merecido. El mundo se me vino abajo cuando escucho que la directora Winter llama a mi papito y no a mi abuelita como siempre había sucedido antes, me quedo congelada, tal y como si estuviera jugando al un, dos, tres, momia es. Escucho solo lo que la directora le dice a mi papito por el teléfono, y yo sigo congelada; en eso escucho uno de los comentarios venenosos de Lionetta. —¿Le tienes miedo a tu propio padre? Pobrecita, ahora entiendo porque eres la huérfana –se burla, en un tono de voz que solo yo la oigo, pues la directora esta ocupada hablando por teléfono con nuestros padres. Cuando la directora cuelga me dice que tenemos que esperar a nuestros padres acá en su oficina. Al llegar las cinco treinta de la tarde, escucho como dos voces llegan con apuro a la oficina de la dirección, resulta que son los señores Roberts, los padres de Lionetta, a lo que la directora trata de mediar, pues casi de inmediato los señores me empiezan a atacar, en ese momento entre lagrimas me pregunto si mi papito va a actuar de la misma forma o si él también le va a creer más a Lionetta que a mí. Era demasiado, ya no aguantaba todo lo que decía de mí, por eso estoy por defenderme, pero la puerta se abre de par en par y veo que mi papito llega, pero no venía solo, también está mi padrino James con él y dos hermosas chicas, una de ellas viene de la mano de mi padrino, y la otra es una hermosa mujer a quien con solo verla siento como si algo dentro de mi corazón me dijera que ella seria en algún momento mi mamá, por lo que sin pensarlo salgo corriendo y me lanzo a sus brazos como si fueran mi salvavidas en un naufragio y le digo sin miedo al éxito – ¡Mamá! – se que ella no es mi mamita pero se que de esta manera dejare callada a Lionetta, tenía algo que demostrarle o yo qué sé, soy una niña. En ese momento, mi papito empieza a indagar y la bella dama que me siguió el juego de que ella es mi mami me levanta en brazos y siento aún más esa conexión que pienso seria la misma que tendría con mi mamita Rosy. Mientras me calmo en brazos de esa hermosa mujer, la bella dama que iba de la mano de mi padrino me pregunta que fue lo que sucedió y yo le cuento todo, pero luego escucho como la directora le da la versión de los hechos contada por Lionetta a mi papito, quien no sabe que decir y es ese momento mi padrino interviene y me salva como siempre. —Señora Winter, ¿me puede decir si esta versión de los hechos es la de la niña acá presente o la de mi sobrina? – pregunta mi padrino, en ese momento la directora no sabe que decir. —¿Es que acaso es usted ciego? – le dice la madre de Lionetta a mi padrino. —Señora Roberts, yo simplemente estoy preguntando si sabemos las dos versiones de la historia, pues toda historia las tiene – le expresa mi padrino a la mamá de Lionetta. —Es que basta con ver como esa niña insolente le volvió la cara a mi pequeña – expresa con disgusto la madre de Lionetta, y ella sigue haciendo su espectáculo de víctima. —Perdón por interrumpir, pero la verdad siento que esta situación se esta saliendo de todo control – menciona la bella dama que llego de la mano de mi padrino. —¿Y usted quienes son ustedes para opinar? – dice el padre de Lionetta. —Mucho gusto mi nombre es James O’Connor, ella es mi esposa la Dra. Savannah Lewis, y somos los tíos de Louise – se adelanta a decir mi padrino. —¿O’Connor, como los O’Connor de las constructoras? – pregunta en casi un susurro el padre de Lionetta —Si de esos mismos – menciona mi padrino como si no fuera gran cosa. —Ahora si mi pequeña Leprechaum cuéntame ¿Qué fue lo que paso? – me dice mi padrino ignorando a los señores Roberts. Para ese momento, ya estaba aburrida de contarle a medio mundo mi odisea, y al parecer, la bella dama que viene con mi padrino, quien ahora se que es su esposa, le dice todo lo que yo ya le había contado a ella y a mi salvadora, hacia no mas de 5 minutos mientras que ellas me calmaban, sin darme cuenta mi papito estaba escuchando todo y es cuando por fin le escucho decir algo que cambiará mi vida. ------------------------------ Copyright © 2025 P. H. Muñoz y Valarch Publishing Todos los derechos reservados. Obra protegida por Safe Creative
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