Reglas claras, conservan la amistad y un noviazgo por contrato.
—¿Qué mierda?
Esa era la pregunta que había quedado en el aire, después de que esa arpía salió de mi oficina, dejando todo este ambiente meloso y s****l que me dejó cachondo.
¡Vamos que no soy de piedra! Y la mujer estaba que te la comías con cuchillo y tenedor.
Esa blusa transparente que dejaba ver esas hermosas curvas y esos dos picos que tenía ganas de probar que decir de esa falda de tubo negra que resaltaba esas largas piernas con esos zapatos.
—¡Mierda, ya bájate idiota!
Me mentalizado y lo mentalizo bajando las revoluciones, es que esta mujer me ponía no solo los pelos. Me siento en mi asiento que huele a ella, tomo café de la misma taza que se sirvió ella y agarro el croissant de chocolate que se me chorrea a la primera mordida.
—¡Maldito seas Loren! Este debiste ser tú, solo tú conoces lo que me pasa con estas cosas. Ahora entiendo por qué fuiste a buscar a Louise. Viejo mañoso, juro que me las vas a pagar.
Con la calma que no tengo y la paciencia borde de querer salir tras de ella y darle unas cuantas nalgadas, abro el sobre de manila y lo primero que veo es el título.
Contrato de noviazgo.
En Dublín, a diez de octubre de dos mil veinticuatro los contratantes la señorita Shannon Dumas, desde ahora la parte A y el señor Aaron Connelly, desde ahora la parte B. Suscriben el siguiente contrato.
1.-Los contratantes deciden acordar llevar una relación falsa de pareja para los siguientes fines:
1.1.-Presentarse frente a su familia y a terceros como la pareja perfecta, esto conlleva fiestas, cenas, reuniones tanto de trabajo como familiares.
Se hace énfasis en cuanto a hacer las mejores representaciones frente a ex parejas o ex amantes a fin de demostrar lo felices que son.
—¿Qué? ¡¿Qué?! ¿Se volvió loca?
1.2.-Preocuparse de mantenerse como soporte de la menor Louise Connelly, entregándole valores y amor incondicional desde el momento de la firma de este contrato.
—Pff…
1.3.-Poder hacer frente a las supuestas habladurías con respecto al actuar y sexualidad del señor Connelly.
—¿Sexualidad qué? ¿de qué estaba hablando esta mujer?
1.4.-Presentarse ante las instituciones educacionales respectivas para que la menor ya nombrada ingrese sin problemas a la educación formal.
—Es broma, este contrato es por Louise ¿Qué pretende? Será mejor que siga leyendo antes que corra a matarla y lanzarla por el maldito puente ese que están construyendo por “obra se buen trabajo en equipo”
2.-Los contratantes acuerdan que su relación será completamente respetuosa entre ambos, siempre y cuando la parte B no de causales para que la parte A lo ponga en su lugar.
—¿A qué se refiere?
3.-Las partes acuerda completa fidelidad mientras se mantenga la duración del contrato, so pena de anularlo de inmediato si la parte B es descubierta en un renuncio con la consiguiente aplicación de una multa de dos millones de euros.
—¿Y la parte A? ¿Qué pasa si ella es la que provoca? ¡Quiero mis dos millones!
4.-En la duración del contrato, la parte B tendrá que cambiar su actitud con la niña ya mencionada si desea que la parte A esté dispuesta a mostrarse como la feliz pareja que son.
—Por favor, esto es una broma ¿no?
5.-Donde sea que las partes A y B se encuentren, deben llevar a la niña ya mencionada.
Y más bla, bla, bla, bla con respecto a Louise hasta que llego al acápite 15.
20.-La parte A se compromete a compartir como pareja de la parte B, frente a todos y sobre todo delante de la niña ya mencionada. Reforzando los lazos amorosos entre los tres para su sano crecimiento en un ambiente familiar.
—Interesante.
Tomo el bendito contrato y sin esperar nada salgo de mi oficina para ir la suya, ella tenía que ver lo que haría con el maldito documento y quería sacarle esa cara de victoria que tenía cuando salió de ahí.
Camino a paso raudo hasta su oficina y sin mediar o golpear la puerta la abro, encontrándome a la susodicha muy displicente hablando con uno de nuestros ingenieros.
—Señor Connelly.
—Que tal, George. Adiós, George, necesito hablar con la señorita Dumas.
—Sí, sí, claro, señor.
El susodicho tomó los planos y salió corriendo como si de su vida dependiera, pero lo que más me molestó fue verlo en la puerta antes de salir, pues le daba una sonrisa de disculpa a la arpía esa y ella negaba como diciendo lo tengo todo dominado.
Ja, eso era lo que ella creía, ya quería ver qué hacía después de que viera lo que hago con su papelito.
—¿Ya lo leyó?—pregunta con velada Inocencia y yo afirmo—¿Y? ¿Qué decidió?
Algo de togñda la furia que llevaba en mi interior bajó las revoluciones y me hizo replantear mi decisión…
Me acerqué de la misma forma que lo hizo ella, pero fui más directo y la arrinconé en su silla, colocando mis manos en cada apoya brazos. Su mirada retadora tenía cierto atisbo de miedo que me hizo relamer los labios y me acerqué para darle mi respuesta.
—Soy todo tuyo, nena—le dije casi chocando nuestros labios con cada palabra, mientras ella se aferraba a sus costados como si fuera un pequeño Bambi —, pero atente a las consecuencias de lo que has escrito, porque haré valer cada una de las palabras ahí dichas y no habrá poder sobre humano que te libere de mi presencia desde ahora en adelante, querida novia.
La sentí tragar grueso y creo que esperaba que la besara pues había cerrado los ojos, sonreí como bobo al tenerla así a mi merced, pero me contuve, esto era solo el comienzo de algo que nos iba a meter a los dos en más problemas de los que esperaba, sonreí sobre sus labios y me separé lentamente, tomé el bolígrafo que estaba en su escritorio y firmé el bendito contrato.
—Listo, querida novia, desde hoy los tres viviremos felices y comeremos perdices.
—E… eso está bien…
—Más que perfecto. Ah y recuerda darme una copia, querida novia solo por si acaso te atrevas a romper las reglas.
Recuerda, reglas claras conservan la amistad mi querida novia.
Salí con una sonrisa de oreja a oreja, aunque la entre pierna me molestaba, pero de algo estaba seguro, Shannon Dumas terminaría en mi cama, siendo la señora Connelly y madre abnegada de Louise como ella quería.
¿Qué mierda estoy diciendo? pero ¿por qué sentía que esto era lo correcto? Louise se merece alguien que la quiera y yo... yo soy un imbécil.
Entré en mi oficina y me senté un tanto ofuscado en mi silla.
Tenía claro que siempre he sido un bodrio aprovechador de las situaciones, pero ¿por qué me importaba tanto que esa mujer quisiera que la niña fuera el centro de la relación?
Era demasiado, Louise es una niña adorable y buena, que no logra ver lo podrido que soy como padre, pero es que no sé cómo ser uno y menos con ella tan cerca.
—!Ay, Rosy! por primera vez en mucho tiempo no tengo nadie que me ayude, ya nadie me quiere y menos confía en mí.
Sabes ... sé que todo lo he hecho mal en la vida, pero no sé cómo ser de otra forma.
¿Algún día me perdonarás?
Pues creo que yo no.
Salí rumbo a mi departamento y aproveché de llamar a Lauren para que llevara a Louise a casa, había mucho por hacer.
Cuando llego, una sensación extraña me recorrió todo el cuerpo y juro que sentí que Rosy estaba conmigo, pero no, eran los pasos de Louise y luego los grititos que daba.
—Definitivamente ya te enteraste, pequeña. Pues bien, ha preparar todo. Hay un viaje que hacer.
Y cuídate mucho las espaldas porque ese contrato se hará realidad. Esa es una promesa querida arpía, tú y Louise serán mi hermosa familia.
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