Había llegado el día estaba nerviosa, pero no por ir, me había quedado dormida y eso traía consecuencias, era medio día señores y mi cita era a las 8am, y aquí estoy jamás en mi vida llegué tarde a nada simplemente no se lo que me pasó, caminaba de un lado hacia el otro, estos bastardos iban a colgarme, sacarme de la manda quizás, quien sabe. Hasta que me llega la llamada que tenía que ir si o si a su despacho, o si no habría consecuencias. Y aquí estaba yo, verme lo menos atractiva posible así no me miraban, mejor dicho estaba hecha un maldito desastre. Me hacen pasar y un olor riquísimo envuelve mis fosas nasales. Eran ellos, estaban hermosos, tenían un traje y eran un maldito pecado tenerlos cerca. -Emilio: que no dije que era formal? -pues lo siento no termine de desampacar! -I

