BALTHAZAR Maneje despacio hacia la finca sin ganas de llegar y que se fuera a su habitación, si la invitó a la habitación puede que me vea desesperado y no lo estoy. Bueno tal vez un poco. No quiero arruinar las cosas, no quiero que se espante, aunque algo me dice que no se alejará. En cuanto llegamos decidimos caminar por la parte de atrás y entramos a la cocina, todo estaba apagado así que decidimos sin hablar, con solo mirarnos a los ojos a dejarlo así como estaba para no alertar a los chicos. —Guardaré el postre, si quieres sube tú —se muerde sus deliciosos y regordetes labios y me ve los ojos y luego la boca. —Ve tranquila —expreso sin moverme de mi lugar. Es entonces cuando la veo abrir la puerta del refrigerador e inclinarse para guardar el mousse de chocolate que Alina le

