Capitulo 12

1263 Palabras
Narra Adrián - Es complicado, Adrián... Solo decirle eso, sin explicaciones... Lo único que comprendió es que la querías lejos de ti. - dijo Sebastián, muy seguro- - Pero no es lo que quería - dije mirando un punto fijo... Ambos estábamos a las afueras del hospital de la base de la fuerza aérea... Yo había ido a pedirle un consejo- - Pero es lo que entendió... - el suspiró - Amigo, debes comprender una cosa... Cuando las mujeres están embarazadas, son como niñas pequeñas... Suelen estar más sensibles de lo normal por los cambios hormonales- - No sé qué hacer... No sé si deba contarle- dije frustrado- - Creo que sería lo mejor... Al menos, la razón por la que quieres que se marche... - dijo seguro, yo asentí - - Solo espero que sea lo correcto- dije suspirando- el dió un toque a mi hombro, en señal de apoyo- Narra Carolina - Hermana, debes hablar con él y pedirle una explicación - dijo Sam, viéndome seria, yo negué - - ¿Qué otra explicación puede existir?- pregunté dolida- El no nos quiere cerca y es sencillo entenderlo- dije convencida y cada palabra, resultaba ser un puñal para mí - - Mana... No te apresures- dijo viéndome fijamente mientras tomaba mi mano- Vé y habla con él - dijo alentándome, yo negué - - Si él quiere hablar conmigo y que yo no malinterprete las cosas, que venga el a aclararlo- dije ya frustrada - ¿Qué acaso ya no me ama?- pregunté al aire mientras mis lágrimas seguían cayendo sin poder detenerlas, ella me abrazó - - Creo que Adrián te ama mucho más que su propia vida- dijo segura, yo negué pero algo me pareció extraño, así que limpié mis lágrimas y le miré - - ¿Por qué lo defiendes?- pregunté haciendo un puchero- - No lo defiendo... Pero creo que está vez, Adrián merece un voto de confianza- dijo seria y segura. Yo asentí- - Está bien... Si viene, prometo que lo escucharé - dije mirándola aún con lágrimas en los ojos, ella volvió a abrazarme- - Por cierto... Mi pequeño sobrino ¡Está muy grande! - dijo sonriendo, yo también sonreí y si... Mis hormonas están descontroladas ¿y?- - Se ha movido mucho hoy- dije sonriendo- Cuando sintió la voz de su padre, es como si hubiese sentido que era él, aunque nunca lo hubiese escuchado- dije sonriendo al recordar aquel momento tan íntimo. Sam sonrió - - Me gustaría verte feliz de una vez por todas- dijo tocando mi mejilla, como cuando estábamos niñas y yo tenía miedo, yo agaché mi cabeza con lágrimas que nuevamente se acumulaban en mis ojos- - También quería ser feliz... Amo a Adrián, Sam... Lo amo, impresionantemente - dije segura- - Yo también te amo, mi amor- dijo alguien llegando a la sala. Si... Era nada más y nada menos, que mi esposo. Nuestras miradas se encontraron... El me miraba con amor, con anhelo, con cosas por decir, yo aparté la mirada y me coloqué de pié - - Ya me tengo que ir- dije mirando a mi hermana. Ella me miró como recordándome la promesa. Miré a Sebastián y le saludé - Gracias por hacer feliz a mi hermana, Sebas... Y gracias por los últimos regalos que le enviaron a mi bebé... Todo estaba muy hermoso- dije viendo a Sam y a Sebastián- Gracias a ambos- dije sonriendo para ignorar a Adrián y pasar justo por su lado. Al hacerlo, el me detiene - - Hablemos - lo miré - por favor- dijo viéndome con preocupación, yo asentí y salí de la casa de mi hermana. Caminé sin detenerme o fijarme si me estaba siguiendo o no. Estaba tan ida que no me di cuenta que estaba cruzando la calle cuando un carro pasó por mi lado, a punto de arrollarme... Todo pasó el cámara lenta, Adrián corrió a donde mí y me apartó de la carretera, yo estaba asustada y en shock, el me miró preocupado una vez que estábamos a salvo- - Mi amor- dijo inspeccionándome - ¿Estás bien?- yo lo podía responder, estaba muy nerviosa - ¿Nuestro hijo ?- dijo agachándose y tocando mi abdomen, yo volví a asentir pero todavía me sentía mal. El lo percibe y me toma en sus brazos como un bebé, para enterarme a la casa, yo dejo que pase porque realmente no puedo caminar, mis piernas tiemblan, mis lágrimas están a punto de salir y estoy en un caos interno- Al llegar a casa, me baja después de acostarme en la habitación que era de ambos. Coloca mi cuerpo con cuidado sobre la cama y besa mi frente mientras me mira muy preocupado. - Llamaré a Sebastián - dijo mientras apartaba un mechón de cabello de mi rostro, yo le detuve y negué - - Ya se me pasará - dije como pude porque realmente aun me encontraba en shocks. Una de sus manos, reposaba sobre mi abdomen, acariciándole ligeramente - - Me preocupas... Estás muy pálida - dijo inspeccionando mi rostro, yo negué - - No es la primera vez que me da- dije con los ojos aún cerrados y guiándome de las caricias en mi cabello y en mi panza- - No me perdonaría si algo les llegase a pasar - dijo apoyando su frente a la mía - Ustedes son mi vida, Carolina... Te amo y amo a mi bebé - dijo mientras lágrimas corrían por sus ojos. Mis lágrimas también corrían por mis mejillas sin poder controlarlas - - ¿Por qué, Adrián?- empecé a preguntar mientras lloraba con los ojos cerrados aún - ¿Por qué hiciste eso?- el me abrazó fuertemente mientras ambos llorábamos- - Fuí un estupido, mi amor... Pero no te engañé- dijo seguro, yo abrí mis ojos y le miré - - ¿No fue un engaño? ¿Entonces que fue? ¿Un simulacro?- pregunté enojada, el tomó mis mejillas y besó mis labios sin darme tiempo de seguir reclamando. Realmente odiaba admitirlo, pero me sentía en mi lugar seguro, rodeada por sus brazos, disfrutando de ese mágico beso, beso que a pesar de ser inesperado, transmitía muchas cosas que las palabras no podían describir. El beso era cada vez más exigente... Nos extrañabamos, era más que evidente que estábamos mal sin estar juntos, que nos amábamos, que el deseo aún seguía vivo, que añorábamos poder amarnos con libertad. Pero así como nuestro matrimonio se estaba hundiendo y a punto de terminar, el beso también lo hizo- - Perdón, mi amor- tocó mis mejillas- perdón por no poderte responder claramente, por no poder explicarte ampliamente... Pero aunque parezca difícil, debes confiar en mí - dijo mientras buscaba mi mirada, yo negué - - No confío en ti, Adrián. Todo ha llegado a su fin- dije con dolor, a él también le dolieron mis palabras- - Carolina, no te engañé y te lo demostraré, te lo demostraré más adelante, pero por favor... Escucha lo que tengo para decirte. - yo le miré, esperando- la causa por la que te pedí que salieras del país, es porque no quiero exponerte- yo le miré confundida- Alguien quiere hacernos daño, mi amor... - me miraba- Más que a ustedes, a mí... y ustedes ahora son mi debilidad- dijo mientras besaba cortamente mis labios- no puedo exponerlos... Si algo les pasa a ustedes, yo no tendría más razones para seguir viviendo- dijo mientras juntaba nuestras frentes, la verdad es que yo le extrañaba y necesitaba sentir el apoyo de él, en estos momentos-
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