Capítulo 1.

2571 Palabras
Kaleb Los últimos días habían sido un poco difíciles pues en la empresa nos encontrábamos muy ocupados planeando cual sería el próximo producto que presentaríamos al público. Soy el dueño de la empresa tecnológica "D'amico", una de las empresas más reconocidas del país por lo que la mayor parte del tiempo me encontraba ocupado en la oficina. Siento que mi teléfono vibra sobre mi escritorio y me apresuro a contestarlo al ver que se trata de Irene, una de mis mejores amigas. —Irene ¿Cómo estás? —Sonreí inconscientemente. —Kaleb...Necesito hablar contigo sobre algo que acaba de suceder en mi vida y es muy importante, y ya que eres mi mejor amigo quiero compartirlo contigo —su voz sonaba un tanto apagada, algo que me preocupa puesto que ella era muy eufórica la mayor parte del tiempo. — ¿Qué sucede? ¿Te sientes bien? —No del todo...Mi relación con Sean acaba de terminar...No sé cómo, simplemente se ha terminado—escuché como empezaba a llorar. — ¿Qué? —la noticia me sorprendió demasiado ya que ambos eran pareja desde hace más de seis años. Sean e Irene eran una de las parejas más estables y serias que he podido conocer, pero, supongo que al final todo llega a su fin en algún momento. —Me ha dicho que nuestra relación ha dejado de ser la misma de antes y que en realidad prefería acabar con esa relación de una vez por todas antes que toda la situación se nos salga de las manos — ¿Sólo eso dijo? ¿No hay una mejor explicación? —Me puse de pie, dando vueltas en la oficina. —Kaleb, eso es lo único que dijo...Yo ni siquiera sé qué hacer, tú sabes bien lo que significa Sean para mí. Hemos compartido muchos años juntos por lo que me duele infinitamente que ya no estemos juntos y más que eso, me molesta mucho que todo se me haya ido de las manos antes de que fuese capaz de darme cuenta de lo que estaba sucediendo entre él y yo. —Dime en dónde estás ahora mismo, iré a verte —mencioné recogiendo mis cosas. Como mencioné antes, ella es una de mis amigas muy cercanas y no me agrada en lo absoluto verla sufrir. —En casa de Wendy...Me encuentro con Wendy ahora mismo, porque ella es la única que puede ayudarme. —Bien, espérame que dentro de unos minutos estaré allí. —Gracias Kaleb, tú siempre has estado para mí al igual que Wen. No sé que sería de mí si no los tuviera a los dos. —Lo hago porque te quiero Irene, tú solo espérame que estaré allá muy pronto. —Nuevamente gracias, nos vemos en un rato entonces. —Sí, te veo dentro de un rato —Me puse de pie mientras soltaba un pesado suspiro ya que me había preocupado mucho por mi amiga. Tomé mis cosas y al ver que el reloj apenas marcaba las tres de la tarde, tendría que dejar a alguien a cargo de la empresa— Oye Dexter, necesito un favor tuyo —Le dije al entrar a su oficina. —Dime qué necesitas Kaleb, a ver si puedo ayudarte con eso —alzó la mirada y volvió a bajarla de inmediato puesto que se encontraba bastante ocupado firmando varios papeles. —Irene se encuentra un poco mal emocionalmente en este momento así que iré a ver como se encuentra, te quería pedir si te quedarías a cargo de la empresa mientras yo no estoy. De igual manera ya es un poco tarde y no falta mucho para que la jornada laboral llegue a su fin. —Por supuesto, pero me pregunto qué le sucedió a Irene... —Terminó su relación con Sean...La verdad eso me ha tomado por sorpresa —le conté a Dexter lo que estaba sucediendo debido a que él era una persona de confianza, que además nos guardaba un gran cariño. —Lo imagino...Me ha sorprendido mucho también, cuando la veas y sepas como se encuentra no dudes en enviarme un mensaje porque también me preocupo por ella. —Lo sé, lo haré sin dudarlo...Me iré ahora debido a que le dije que estaría allí pronto. —Entiendo. Te veo mañana o más tarde. —De acuerdo. Hasta luego, Dexter. Salí del lugar con una sonrisa y abandoné el edificio en un par de segundos. Busqué mi auto en el estacionamiento y me dirigí a casa de Wendy, quien de igual forma era una de mis mejores amigas y de Irene. Toqué el timbre y fue Wendy quien abrió la puerta: —Estaba esperando a que llegues. No sé qué hacer con Irene, esa mujer está hecha un desastre y yo me convierto en un verdadero desastre también cuando la veo así, sabes como la quiero —sus ojos se veían rojos y un par de lágrimas cayeron por sus mejillas. —Pensé que iba a ser así, honestamente no me cabe en la cabeza como Sean pudo terminar con ella de la noche a la mañana. —Es que ni siquiera ella lo entiende...Mejor pasa y mira con tus propios ojos como se encuentra en este mismo instante. Asentí y entré a la casa de mi amiga buscando por todos lados a Irene hasta que la encontré sentada en el sofá con una pésima cara. —Irene...—Capté su atención y apenas me vio se puso a llorar, el corazón se me encogió así que fui a darle un abrazo de inmediato— ¿Cómo estás, princesa? —Kaleb... Jamás me he sentido tan herida como en este instante, es que ni siquiera sé por qué las cosas tuvieron que darse de esta manera. —Trataré de hacer que te relajes un poco... —continúe abrazándola con una pequeña sonrisa acariciando su espalda— ¿Qué tal si salimos a comer algo todos juntos y les compro un par de cosas? Deberíamos divertirnos un poco para alegrar el alma. — ¿Me prestarás tu tarjeta de crédito? —Rió, normalmente solemos bromear sobre mi tarjeta de crédito. Irene soñaba con tenerla pues su monto es bastante alto y yo nunca se lo he permitido directamente. —Todo lo que quieras Irene, todo lo que quieras. — ¿También soy parte en el plan? —Wendy se sentó a nuestro lado, comiendo una barra de chocolate. Esa mujer de verdad adoraba todos los dulces. —Mejor vayamos mañana, Wen me ha invitado a una noche de chicas...Aunque puedes incluirte en el plan si quieres. —No pasa nada, disfruten ustedes dos y mañana vendré temprano a verlas. —Mañana es sábado por suerte... —Ya sé, te pido perdón por haber hecho que salgas del trabajo Kaleb —Besó mi mejilla. —Está bien, ahora regresaré a trabajar —Susurré viendo que eran menos de las tres y media en mi reloj. —Qué pena, te he hecho dejar el trabajo —Hizo un puchero— Perdóname. —No te preocupes, no me molesta haber tenido que salir de la empresa por venir a ver cómo te encontrabas. —Gracias Kaleb, recuerda que te quiero mucho —Tomó mi mano. —Ay, siento que no estoy dentro de esta conversación —Wendy rió con fuerza, amaba que fuera tan sincera al expresar su opinión. La verdad es que a pesar que dije que iba a irme en ese momento, en realidad terminé haciéndolo después de mucho más de una hora. A la cinco y media, subía a mi automóvil y siendo sincero no tenía ganas de ir a la empresa. Decidí visitar aquella colina, por una vez más, en la que tuve el honor de conocer a esa mujer tan bonita y misteriosa. Jamás he sido un hombre tan tímido frente a una chica atractiva, pero con ella es todo muy distinto pues su aura simplemente sigue atrayéndome. Juro que uno de estos días, voy a tener la valentía de entablar una conversación con ella. Comencé a subir la colina en el auto y cuando llegué al punto en el que ya no existía esa posibilidad, seguí a pie. Revisaba mi teléfono en el proceso, sin embargo mi corazón latió con más fuerza al reconocer a la dichosa mujer sentada con una libreta y la pluma elegante que tanto le encantaba llevar con ella. Ya la he visto en demasiadas ocasiones, no obstante su mirada es tan dura que temo que mi intento no vaya a salir bien. Como en ocasiones anteriores, ni siquiera se dio cuenta de mi presencia. Su teléfono sonó, dándome la oportunidad de escuchar su voz por primera vez: —Buenas noches Mina, qué bueno es escuchar tu voz —Sonrió, supuse que la persona que llevaba su nombre era especial en su vida— He venido a la colina que suelo frecuentar, lo que pasa es que estoy escribiendo un nuevo libro y vengo a definir mis ideas aquí —Rió, en ese instante supe que las apariencias muchas veces engañan, porque su mirada era dura pero lo olvidabas cuando una palabra salía de sus labios— No, mañana no estaré libre ya que tengo una firma en el centro comercial. Me enamoré aún más de ella al saber que se dedicaba a la escritura, era simplemente un arte que adoraba. —Mi último libro salió hacía apenas una semana, lleva por título "Melancolía" y lo escribí hace cinco o seis meses si más recuerdo. Llorarás cuando lo leas, además sabes que tendrás un ejemplar firmado como con todos mis libros anteriores. También sabes que siempre las dedicatorias son y serán para ti. Reí al observar la emoción que le causaba su trabajo. — ¿Qué en dónde será? Pues en el centro comercial...Quadrilatero d'Oro, así que toma nota cielo. Tomé una nota mental del lugar, porque deseaba ir y por fin saber cuál era el nombre de la mujer que cautivó mis ojos desde el primer momento. —Bien, bien...Te veré allí, te quiero mucho Mina. Colgó la llamada riendo y luego soltó un suspiro, acto seguido cerró la libreta y recogió todas sus pertenencias en un bolso de cuero. Me escondí un poco para que ella no me viera y cuando ella se fue, hice lo mismo. Volví a la empresa hasta las ocho y después fui a casa con el objetivo de tener un pequeño descanso. Se me ocurrió decirle a Wendy que mañana fuéramos a ese centro comercial con Irene, así aprovechaba y observaba a la mujer de la pluma. Wen, Wen... Kaleb...¿Qué quieres? Solté una gran risotada al leer el mensaje, amaba su gran sentido del humor. Mañana vayamos a Quadrilatero d'Oro. ¿Desde cuándo escoges el centro comercial antes de ir? Yo que recuerde solamente vas al más cercano. Wen, hay una preciosa mujer que se encontrará en ese lugar mañana. Uh la lá, el amor, el amor...¿Quién es la mujer? Ni siquiera yo lo sé. Sé que va a soñar extraño pero la conocí en la colina a la que voy normalmente. La he visto un par de veces, pero temo en acercarme. ¿Temes acercarte a una mujer? Dios Kaleb, pareces otra persona. Ella es tan misteriosa y bella, sus ojos son hermosísimos y su elegante andar cautiva todos mis sentidos. Es una escritora al parecer pues siempre carga una libreta y una pluma, la escuché hablar por teléfono y mañana tiene una presentación de su libro "Melancolía" en aquel centro comercial. A ver si por fin averiguo quién es. ¿El libro se llama Melancolía? Sí, ella lo dijo. Te tengo una buena noticia, sé de quién se trata. Mi corazón se aceleró con tanta rapidez, que temí que se me iba a salir del pecho. ¡No me digas! ¡Sí te digo! Wen no me hagas sentir tan nervioso, sólo dime cuál es su nombre y me sentiré el hombre más afortunado del planeta. Se llama Leah Roosevelt, escritora de novelas de romance. Excelente en su trabajo y muy respetada en la literatura por cierto. Wen, dame un minuto que iré a internet a buscar más información sobre ella. Bien, aquí estaré esperando a que me envíes un mensaje y enciendas mi alma. Volví a soltar una enorme risotada, Wen era tan peculiar. Busqué mi computadora con la mayor rapidez posible. Apenas escribí su nombre, apareció cierta información: Leah Paulette Roosevelt Janssen nació en Ámsterdam, Holanda el 5 de marzo de 1991. A la edad de catorce años publicó su primera novela titulada "Estoy es lo que soy y lo que siempre seré". Actualmente tiene veintiocho años y ha publicado quince novelas. Sus libros más populares son: Saturno, Dos almas, Atardecer y La luz de mis ojos. Honestamente, estuve dos horas leyendo pequeños datos sobre su vida. Había publicado veinte libros, el último hace menos de una semana, y cada uno tuvo un recibimiento cada vez mejor. En lo que iba del año, 4 de noviembre, publicó dos libros y realizó treinta presentaciones para el primero ya que las mismas del que apenas se publicó empezarían a partir de mañana. El año pasado, asistió en quinientas firmas alrededor del mundo. También era muy popular principalmente en Holanda, Estados Unidos, Francia, Canadá, Italia, España, China, Japón, México, Chile y Argentina. Wen Wen, disculpa por haberte dejado esperando por mí demasiado tiempo. Me he entretenido al averiguar diferentes cosas sobre Leah, incluso su nombre suena bonito. Ay, mi hombre se ha enamorado... Wennn, no me molestes ahora...Entiende que estoy ilusionado... Espero que con esa misma ilusión, te acerques a hablarle mañana y le digas: Hola Leah, encantado de conocerte. Mi nombre es Kaleb, el amor de tu vida. Ay no, Wen, me moriría de la vergüenza. Pero si la timidez te gana, tienes a Wendy que es capaz de aguantar un disparo por ti. Sonreí lleno de sentimiento al leer lo que acaba de decir, me alegraba saber que mis emociones eran las mismas que las de ella. Wennn...Sabes que yo haría lo mismo por ti. Te adoro con mi vida, mi pequeña y amada Wendy. Adoro que me digas Wen, lo sabes bien. Ya que nos hemos puesto romanticones, déjame decirte que eres de las mejores personas que tengo conmigo. Tú e Irene son mi todo. Las amo a ambas, gracias por todo de verdad. Aprovechando que estamos hablando de Irene ¿Cómo se encuentra? Se ha quedado dormida. El resto de la tarde estuvimos viendo películas y comiendo un par de golosinas, luego lloramos juntas y nos limpiamos las lágrimas con un par de pañuelos. Me alegra escuchar que se ha quedado dormida, mucho en verdad. El sueño también empieza a ganarme un poco. Me despido, te veo mañana. Entiendo...¿A las dos te parece bien? Estaba buscando información, y sé que la firma de Leah es a las cuatro. Bien, a esa hora estaremos esperando por ti. Bien, qué tengan una linda noche. Igual para ti Kaleb. Mi dirigí a mi habitación y me recosté en la cama con una pequeña sonrisa en la cara. El corazón me latía alegremente de solo pensar en que mañana conocería con mayor profundidad a la mujer de la pluma, mi deseo más grande era entablar una conversación con ella por más insignificante que ésta fuera. Eso es lo que quiero, realmente quiero conocer a esa mujer.
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