Cuando té vi, parecía mentira, tenerte de nuevo para mí sola, después de tanto tiempo. Desde siempre me ha embrujado el verde mar de tus ojos, esa sonrisa franca y esa mirada pícara que me desnuda. Después de hablar un poco y revivir nuestros recuerdos, sentí el roce de tu mano en la mía, y entonces todas mis fantasías aparecieron nuevamente frente a mí, y me perdí. Cenamos, todo perfecto, como siempre. Sabes que siempre serás especial, el único, mi caballero. Después de unas copas y un poco de música, acabamos en el hotel, el mismo que tiene entre sus recuerdos, mil y un encuentros, mil y una caricias, mil y una poesías. Te diste cuenta que estaba nerviosa, había pasado tanto tiempo. Después de tomar un trago del vino que serviste, me sacaste la copa de la mano, y la hiciste a un lado;

