El regalo perfecto. Alice... Cuando terminé de quitar la envoltura, abrí la cajita y me sorprendí al encontrar aquella cosa jamás vista, pero nunca podría imaginar que fuera el obsequio que mi gran amigo, Oliver, me daría en mi vida. Cuando terminé de quitar la envoltura, de verdad jamás por mi mente pasó, que el me daría algo así, pero con Oliver todo era posible. A él lo había conocido en la tienda de mi padrino, donde estaba trabajando mientras duraban mis vacaciones de verano. Oliver, es sobrino de mi amiga, Amelia, y tenía 23 años, cuatro más que yo, y a pesar de la diferencia de edad nos frecuentábamos mucho. La caja contenía un objeto alargado, color semejante a la piel, de un material suave y un tanto flexible, y su forma era lo más cercano a un m*****o masculino, con unas grue

