La noche era lluviosa y lóbrega, los planes de Oliver por salir a disfrutar de una noche de juerga, no pudieron llevarse a cabo y tuvo que conformarse con sacar una cerveza del refrigerador y prender la televisión para disfrutar de una película. Por cierto, muy erótica… Las escenas entre la pareja de actores lo pusieron a mil por hora y con un ligero movimiento se sacó el pene que erecto quedaba aprisionado en el boxer y comenzó un sube-baja suave… Tenía años que no se masturbaba, pero la ocasión lo ameritaba ante las imágenes llenas de erotismo que veía en la televisión. Ensimismado en las escenas de la película y el agarrarse la v***a… Sonó el teléfono y se apresuró a contestar: —¿Bueno, Oliver? —Sí, soy yo. ¿Qué se te ofrece? Era su amiga del alma de nombre Alice, quien le pregun

