El fin de semana transcurrió con rapidez. A pesar de no tener relaciones con Ian la habíamos pasado muy bien en el mar. Él se disculpo por qué a causa de su trabajo solo pudimos disfrutar un fin de semana y me prometió que muy pronto realizaríamos otro viaje. Hace unos cuantos minutos habíamos llegado a la mansión y él se estaba dedicando a abrazarme de la cintura. Era un esposo muy cariñoso conmigo. Era un ser amoroso y comprensivo, estaba segura que sería un excelente esposo y padre. Él nunca me haría daño y era el hombre con el que deseaba pasar el resto de mi vida. —Por lo visto siguen de luna de miel — Bromea Mariana cuando baja las escaleras y él ríe. —Si, mamá lo que ocurre es que amo a mi bella esposa. Aurora es la mujer de mi vida. ¿Ya ordenaron nuestra habitación? Ella asient

