Rashad. Última batalla… Faruk había intentado levantarse cuando escuchó mi orden, pero fue imposible sostenerse en fuerzas, y literalmente lo obligué a recuperarse. Estaba fuera del palacio, mirando, y detallándolo todo, cuando Nabu, el segundo al mando del ejército de Babel, vino a posicionarse muy cerca de mí. —Están todos, mi amo… todos listos para ir a dar la mejor sorpresa a esos hombres muertos, que aún no saben que lo están… Sonreí ante su sadismo, porque si algo destacaba en Nabu, era esa sed por matar a cualquier persona que no perteneciera a mi reino, fuera culpable o no. Aun mi cuerpo vibraba, y aún podía sentir el sabor de los labios de Hadassa en mí. Levanté mi mirada hacia la multitud de hombres, y apretando la mandíbula di un grito ensordecedor. —¡Babel! —¡¡¡B

