Punto de vista HELENA Helena llevaba más de una hora mirando el mismo documento sin leerlo de verdad. No porque no lo entendiera. Sino porque lo entendía demasiado bien. Cerró los ojos un instante y respiró hondo. El despacho estaba en silencio, pero su cabeza no. Había algo que llevaba días rozándole la conciencia como una tela áspera: una sensación persistente de que las piezas encajaban… pero no donde ella creía. Abrió una carpeta antigua. Luego otra. Después una tercera. Fundaciones. Empresas pantalla. Convenios cruzados que, vistos por separado, parecían inofensivos. Juntos… no. —No es una jugada aislada —susurró. El patrón empezó a dibujarse con una claridad incómoda: decisiones tomadas en momentos clave, siempre después de una conversación concreta, siempre precedidas p

