-Lo rodeaste con tus brazos y lo besaste. Todo iba bien... hasta que... Se separó un poco de ti —Huele....huele a quemado... Lo miraste —¡No puede ser! —Te apartaste de él y fuiste a ver la pizza que habías dejado cociendo en el horno. La sacaste, ya que estaba toda quemada. Se acercó a ti y te dijo. —Vaya... creo que como chef no sirves mucho, es mejor que sigas siendo periodista... —Dijo en un tono burlón. Lo empujaste —Esto es tu culpa... —¿Mi culpa? —Cuestiono asiéndose el ofendido. —Sí... Si no hubieras llegado a abrasarme y a decirme todas esas cosas, yo no me hubiera olvidado de la pizza... —Te cruzaste de brazos—. ¿Y ahora qué hacemos? Se encogió de hombros. — Pues podemos seguir con lo que estábamos haciendo —Te miraba seductoramente. —¿Pero.

